Descargaba con furia la tormenta sobre St. Louis y privaba

Rahm completa un 67 con sangre, penalidades y truenos y se mete en el PGA Championship


Descargaba con furia la tormenta sobre St. Louis y privaba a los miles de espectadores que abarrotaron Bellerive Country Club de poder ver a su ídolo Tiger Woods, que cuando sonó la sirena, remontaba -3 en la jornada después de siete hoyos. Daba igual que la humedad y el calor hubieran convertido el campo de golf en un horno, que las cervezas estuvieran a 9 dólares o que ver un sólo golpe del mito californiano sea una tarea casi imposible. Un par de horas más tarde, cuando en la megafonía del campo comunicaban la suspensión definitiva, desfilaban cabizbajos y con los polos pegados al cuerpo y la zapatillas rebosantes de agua.

Horas antes, a las 8:10 de la mañana, Jon Rahm salía por el tee del hoyo 10, su primer drive salió desviado a la derecha rebotando tras un golpe duro y seco, pareció el impacto en alguno de los cientos y centenarios árboles de Bellerive. Pero no fue madera, sino la cabeza de un espectador la que golpeó la bola de Rahm. El impactó fue directo y el hombre cayó fulminado con la cabeza abierta. Todo quedó en un aparatoso susto y las asistencias llegaron justo a tiempo. Para cuando Rahm llegó a la altura del espectador ya le estaban vendando la cabeza. El español le pidió disculpas y le regaló un guante firmado. "Una pena empezar el día así, literalmente le he abierto la cabeza y es difícil pegarle después de ver eso...", comentaba Jon. Tras el susto inicial, Rahm fue encadenando pares hasta su octavo hoyo donde llegó el primer birdie del día. Rahm lograría dos birdies más en los hoyos 3 y 7 y en su penúltimo del día, el hoyo 8, un desgraciado incidente terminaba con un golpe de penalidad. Jon falló su drive al rough y nadie marcó su bola, mientras recibía indicaciones sobre donde podía estar su bola, el español la pisó accidentalmente, estaba hundida en las profundidades del rough: "he fallado por poco la calle, pero no la ha marcado nadie, y cuando he ido andando la he notado con los tacos, no te puedo decir si la he movido o no, pero al ser mi bola es un golpe de penalidad...es culpa mía, pero hay marshalls que deberían estar haciendo su trabajo...". Pese al incidente, Rahm logró sacar un gran par en ese hoy y en el último, y terminó con una tarjeta de 67 golpes, cinco bajo el par en el cómputo global de los dos días, a cinco de la cabeza del torneo que tiene el norteamericano Gary Woodland con -10.

El jugador español aprovechó el final de vuelta para la buena noticia del compromiso de boda con su novia, la norteamericana Kelley Cahill.

Del resto de españoles, destacar el buen papel en su debut en Majors de Adrián Otaegui. Ayer comenzaba el torneo con +3 y hoy logró firmar un meritorio -3 que equilibrar su resultado total con el par del campo y en principio estará presente el fin de semana. No tuvo la misma suerte Jorge

Campillo que sufrió muchísimo en las complicaciones de Bellerive Country Club. El extremeño arrastraba una dura tarjeta de 78 golpes del primer día y sus 74 del segundo solo certificaban su corte fallado. A estas alturas a falta de la reanudación, mañana a las 7 de la mañana hora local (tres de la tarde en España), Sergio García (+1) estaba un golpe fuera del corte. Comenzó el torneo al par y en la segunda jornada completó un +1 después de firmar un doble bogey en el hoyo 6 tirando la bola al agua. Si no consiguiera el acceso al fin de semana, Sergio confirmaría la peor temporada habiendo fallado el corte en los cuatro Majors este año. García se mostraba decepcionado y apático sin encontrar la causa de los problemas de su juego este año. "Solo sé que cuanto más entreno, peor le pego a la bola", comentaba. En el momento de la suspensión, Rafa Cabrera-Bello marchaba con -2 después de 11 hoyos y tendrá que disputar mañana el resto de jornada. Se prevé que mañana a las 7 hora local (14:00 horas en España) se reanude el juego de la segunda jornada para a continuación sobre las 11:15 horas (19:15 horas en España) comience la tercera jornada saliendo por los dos tees de salida y agrupando a los jugadores de tres en tres.

Source: elmundo.es