El centro de Kiev, bañado por un sol más que

La final paralela del rey de los pesados


El centro de Kiev, bañado por un sol más que primaveral, empezó a sentir el viernes los primeros latidos de una final de Champions. A través de la calle Khreshchatyk, arteria que comunica el estadio Olímpico con la Plaza de la Independencia, los primeros aficionados de Real Madrid y Liverpool disfrutaban del Champions Festival. Muchos de los ingleses que viajaron sin entrada, empezaban su búsqueda de boleto. La variada oferta complacerá a casi todos los bolsillos. En caso contrario queda el recurso de la pantalla gigante, la novedad introducida por Vitali Klitschko, un alcalde de enormes dimensiones.

El rostro del ex campeón mundial de los pesos pesados, elegido primer edil en mayo de 2014, compite en popularidad con el de Andrei Shevchenko, embajador de la UEFA para esta final. Klitschko quiere ofrecer a Occidente una imagen moderna de su ciudad, alejada al fin de las cicatrices de la guerra. Vigila con esmero cada movimiento de los 12.000 policías que patrullan las calles, aunque también quiere hacer del sábado un espectáculo distinto al resto.

Por eso, entre otras razones, el alcalde ha concedido su permiso para que los aficionados puedan seguir en directo la final a través de una gran pantalla situada en la Plaza Kontraktova. El sábado se espera a 15.000 hinchas en esa zona, algo más alejada del centro, donde los turistas suelen acercarse para visitar el Museo de Chernóbil.

La firme decisión de Klitschko se impuso a los intereses de la UEFA y dejó descolocada a la Policía inglesa, que no quería dejar viajar a los hinchas sin entrada. Los reds, con ticket o sin él, se agruparán en la Plaza Shevchenko, que por cierto, no recuerda al delantero, sino al célebre humanista local. Más de dos kilómetros al sur, el Palats Ukraina, reunirá a la hinchada madridista. La consabida distancia prudencial para evitar cualquier altercado.

A la espera de emociones fuertes, los aficionados se conformaban el viernes con las habituales fotografías con un trofeo gigante de la Champions. Allí, en la plaza de Santa Sofía, la joya de la corona de la capital de las cúpulas doradas, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. De momento con mayoría para el Liverpool, de regreso a una final tras 10 años de ausencia. La brutal demanda de las últimas horas dio lugar a todo tipo de aventuras. La de más altos vuelos llevó la firma de 540 fanáticos, que desembolsaron nada menos que 450.000 libras en tres vuelos privados.

Source: elmundo.es