El preciosismo delincuencial que acaricia el PP es tan extraordinario

¡Agua va!


El preciosismo delincuencial que acaricia el PP es tan extraordinario que cada vez que alguno de sus miembros pasa por la puerta de un juzgado lo ataca el síndrome de Stendhal. Qué bello es vivir. Luego está Rafael Hernando, un hombre que al hablar despliega una beligerancia de tachuelas en la lengua y al que pagan para golfear verdades sin dudarlo. Principalmente del lado de la mentira, una práctica vulgar como lo es llamar estúpido al respetable. El último de sus aforismos trabaja en dirección contraria a esta realidad real donde el PP queda fijado, según los jueces, como un galpón de alibabás desollando la democracia. Quiero decir: trincando. Dice el tío que la sentencia es "exculpatoria". Y mientras casca la frase acaricia suavemente un unicornio.

El PP es un récord de extravagancia, pero sigue en el Gobierno con Ciudadanos trincado de la manita. Rivera juega a soltarse, pero qué va. Lo más lejos que llega es a la amenaza de hacerles "buuuu" por malos y dejarlos tiesos del susto. Algún día habrá que expulsar a esa tropa de Moncloa con un golpe de urna impecable, por no seguir estirando la epidemia y que el país acabe aún más escalfado. El agua ya baja demasiado turbia.

M. Rajoy -según el viejo departamento de contabilidad de su chiringuito- tendrá difícil rematar el par de años de legislatura pendiente. Le debe parte del fracaso a la oposición activísima de los viejos gobiernos de Aznar, que fue la más grandiosa trola de todos los tiempos. Políticamente, M. Rajoy empieza a tomar contorno de palmera muerta de pie. Y no es sólo sospecha mía.

Mientras Hernando intenta distraer a la gente con sus colosales fábulas interpretando las sentencias del revés, como un disco invertido de Mötley Crüe, la verdad desagradable asoma: esta también es la herencia del PP. La gendarmería atómica de sus propagandistas estará ya preparada. Pero la sentencia no engaña. Este fin de ciclo resulta demasiado fecal.

He vuelto a leer el artículo del pianista James Rhodes en El País. El de la exaltación de la España de las terracitas. Donde él ve un sol que toca el violín yo veo una enorme sombra que no es caricia. Cuando un partido político degenera desde tan atrás, todo el sistema termina siendo estiércol a su alrededor. Igual que cuando un hombre roba todo su cuerpo es bolsillo. De momento, en España observas a la derecha/derecha del 13 Rue del Percebe genovés y el mensaje que llega de los juzgados aumenta la fetidez. Un "¡Agua va!".

Source: elmundo.es