Juan Francisco Trujllo dice que Guerrero le confesó que él

El `chófer de la coca` apunta al ex consejero Gaspar Zarrías y salpica al senador José Caballos


Juan Francisco Trujllo dice que Guerrero le confesó que él daba las ayudas arbitrariamente y que no había ningún tipo de control

El chófer de la cocaína dice que gastaban hasta 25.000 euros al mes en droga

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Juan Francisco Trujillo, quien fuera chófer oficial del ex director de Trabajo Francisco Javier Guerrero, ha incriminado este martes a su ex jefe en el juicio por la pieza política de los ERE, en el que están acusados, además de Guerrero, los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán y una veintena más de ex altos cargos del gobierno andaluz. Ha señalado a Guerrero pero, además, ha salpicado al ex vicepresidente de la Junta y ex secretario de Estado, Gaspar Zarrías, y, al histórico dirigente del PSOE sevillano y andaluz y ex portavoz parlamentario, José Caballos, hoy senador autonómico, cuyo nombre no había sido mencionado hasta ahora en la causa.

Trujillo, que ha comparecido como testigo y que está imputado en otras piezas separadas, ha confirmado los indicios, ya abundantes, que pesan sobre Guerrero y le ha colocado unos cuantos pasos más cerca de la cárcel. En concreto, el conocido como chófer de la coca -confesó haberse gastado decenas de miles de euros de fondos públicos en esa droga- ha asegurado que el ex director de Trabajo le confesó que él otorgaba las ayudas sociolaborales de forma arbitraria y que éstas se daban "sin control".

Ha contado qué tenía una "relación de amistad" con Guerrero y que le llevó en el coche oficial a numerosas reuniones con altos cargos de la Junta en la Consejería de Empleo, en la de Presidencia, en la de Hacienda o en la de Innovación.

En relación a Presidencia, Trujillo ha asegurado que el ex director de Trabajo se reunió al menos en dos ocasiones con Gaspar Zarrías y ha relatado, asimismo, que el entonces consejero y mano derecha de Chaves llamó a Guerrero y le pidió su intervención en relación a una empresa en crisis de Vilches (Jaén) relacionada con el sector de los azulejos y la cerámica.

Igualmente, ha confirmado que Zarrías conocía a Juan Lanzas, considerado el conseguidor de los ERE.

Sobre Caballos, el ex chófer de Guerrero ha desvelado que Guerrero acudió en alguna ocasión a hablar con el ex portavoz parlamentario del PSOE aunque él sólo sabía que era "alguien del PSOE de Sevilla".

Trujillo está procesado, además, en una pieza separada por las subvenciones que se repartieron él y su antiguo jefe, el ex director de Trabajo Francisco Javier Guerrero. Según la Fiscalía Anticorrupción, ambos se embolsaron ilegalmente alrededor de 1,4 millones de euros en ayudas públicas, unos hechos por los que se enfrentan a una petición de 14 años de cárcel, más otros 20 de inhabilitación en un juicio que está pendiente de señalamiento.

Durante su declaración judicial, el antiguo chófer del ex director general de Trabajo afirmó que llegó a gastar hasta 25.000 euros al mes en la compra de cocaína para consumo propio y de su jefe con el dinero de las ayudas públicas que recibieron irregularmente sus empresas. Juan Francisco Trujillo contó también que consumían la sustancia estupefaciente a cualquier hora del día y que la compraba con una cadencia de tres o cuatro días.

Según la Fiscalía Anticorrupción, el dinero que iban sisando lo recibía, directa o indirectamente, Juan Francisco Trujillo y luego éste le daba su parte a su jefe.

Todo ello al objeto financiar su elevado nivel de vida, el de ambos. Así, el chófer usó el dinero para comprar inmuebles y fincas rústicas y hasta para pagar el que era su domicilio familiar, entregando para ello a su mujer 24.000 euros.

Por su parte, Guerrero recibió su parte del botín en efectivo o en especie, esto es, en antigüedades, un equipo de navegación para su coche, invitaciones a restaurantes y locales de copas y hasta dosis de cocaína, todo ello de la mano de su chófer y con dinero procedente del fondo de reptiles.

La parte más importante del dinero la obtuvieron mediante tres ayudas otorgadas discrecionalmente y saltándose todos los requisitos legales por el propio Guerrero a tres empresas detrás de las cuales estaba su cómplice.

Source: elmundo.es