Miguel Poveda (Barcelona, 1973) Su rostro sigue pareciendo el de

Miguel Poveda, cantaor: España no se siente orgullosa del flamenco


Miguel Poveda (Barcelona, 1973) Su rostro sigue pareciendo el de aquel chaval que, desde Cataluña y sin sangre andaluza, conquistó el flamenco en los 90. Pero la promesa es ya maestro y alza la voz. Para grabar un nuevo disco, Enlorquecido, y para reivindicar nuestras raíces.
No te ofendas, pero me he quedado muy sorprendido al preparar la entrevista y ver que ya tienes 45 años. Aquello del rostro joven del flamenco ya ha quedado atrás...Ya ves... Tengo demasiados años para todo lo que me queda por hacer. Han pasado 30 desde que empecé a cantar. Tres décadas de aprendizaje, ensayo, errores, algún acierto... y sólo ahora puedo empezar a andar solito y me siento preparado al salir al escenario. Aunque aún siento angustia antes de cada concierto, necesito cantar o me marchito. Ha sido un colegio muy largo, pero el arte es una carrera de fondo.¿Has cambiado mucho?Mi forma de entender la vida: con 20 años creía que lo sabía todo y ahora con 45 pienso que no sé casi nada. Sacas un disco de poemas de Lorca. Siendo indiscutible su figura, ¿no se abusa de Lorca? No. Ésa es la magia de Federico, que es inagotable. Siempre está vigente y siempre te sorprende. Todo lo que haga el resto, él lo hizo antes. Como dijo en un poema, tuvo una muerte pequeña, porque ha sido tan inmenso que sigue vivo. Eso es lo que quiero transmitir en este trabajo. Nadie consiguió callarle en vida y sigue hablando a través de otros.¿Se puede hacer un Lorca no político?Si estuviese vivo, no le gustaría ser un símbolo político, pero a menudo los políticos usan cualquier excusa para hacer política con el arte. Lo que tenía Federico era un sentido muy grande de la justicia y de la libertad. Claro que era de izquierdas, pero a mí el que más me seduce es el Lorca comprometido desde el amor y no desde la ideología.De Almodóvar a Raphael, has colaborado con todas las Españas, los estilos y las artes posibles. ¿Cuál es tu preferido?Chavela Vargas. Fue algo mágico. Ella tenía 93 años y un estado de salud muy delicado, y decidió venir a España a despedirse de sus amigos y de Lorca. Para ello se hospedó en la Residencia de Estudiantes de Madrid y dio un concierto íntimo en el patio. Para ese último concierto de su vida, murió a los 10 días, contó conmigo y ha sido uno de los grandes regalos de mi vida.En los últimos años, da la sensación de que el único camino del flamenco hacia el gran público es la fusión con otros géneros. ¿Está el flamenco puro en peligro de extinción?Espero que no, porque su muerte sería un crimen contra la Humanidad. El flamenco tiene tanta fuerza que al final siempre se sobrepone y sobrevive porque lo verdadero predomina sobre la mentira y las modas. Yo ahora soy optimista. Hace 10 ó 15 años todo era fusión, ahora hay una nueva generación magnífica de cantaores jóvenes tradicionales: Rancapino hijo, Jesús Méndez, Rafael de Utrera, María Terremoto, Argentina, Marina Heredia, Alfredo Tejada... Son verdaderos maestros a los que admiro y que, aunque no van a ser un éxito de masas, en su circuito funcionan.¿Recibe el flamenco el trato que merece?Por desgracia, España presta poca atención a la música más internacional y rica que tiene. No hay un programa en la televisión pública didáctico y que lo trate de forma rigurosa. No hay compromiso por defender nuestro arte, no mostramos orgullo por nuestra cultura. En cualquier otro país, el flamenco sería parte de la bandera.¿Es un mundo tan cerrado como parece?Eso es un poco mito. Lo fue y aún queda una parcela que lo es, pero el flamenco hoy vive en el mundo. Camarón, Paco de Lucía y Enrique Morente, como en tantas cosas, fueron pioneros en esto: se mezclaron con otros artistas y músicas. Ahora eso es lo normal. Es catalán y sin vínculos familiares con el mundo flamenco, ¿cómo surgió su vocación?Crecí en una Badalona llena de centros andaluces y emigrantes de allí y de Extremadura. Toda la periferia de Barcelona era una pequeña Andalucía. Iba a las peñas flamencas y el fin de semana escuchaba a las mujeres cantar por las ventanas. Lo viví con la naturalidad que da la mezcla, sólo me hicieron ver que era raro cuando empecé a salir fuera.¿Cómo ve alguien criado en esa Cataluña mestiza lo que está sucediendo allí ahora? Los independentistas siempre os dicen a los de fuera que no entendéis nada, como si sólo ellos pudieran entenderlo. Y no es así. Yo respeto el independentismo y el derecho a decidir, pero desde la legalidad. Sin embargo, no puedo compartirlo. Mi padre era de Murcia y mi madre de Ciudad Real. Ella escuchaba a Bambino y él, a Pink Floyd. La diversidad siempre ha estado en mi casa y es en lo que creo. Se comete el error de obsesionarse con las banderas y con las diferencias, y es una gran pérdida de tiempo con la de problemas graves que hay. El que mire desde fuera pensará que somos absurdos y poco inteligentes. Aunque igual es que yo no lo entiendo y soy tonto por ser español.Recuerda a su amigo Albert Rivera... Yo soy amigo de Albert, la persona, no del líder de Ciudadanos. Soy muy catalán y he divulgado su cultura por todo el mundo. He cantado en catalán desde Nueva York a Las Ventas. He subido a los castellers y he rodado con Bigas Luna. Pero me pateo Cataluña desde abajo y oigo que la gente se queja de la tristeza que se respira, de la bajada tremenda del turismo, del ambiente hostil... Antes podía bromear con mis primos fachas y con los independentistas, ahora es imposible. La agresividad se ha ido de las manos.En un mundo tan tradicional como el del flamenco, ¿cómo fue recibida su homosexualidad? No me puedo quejar. No he sufrido más homofobia en el flamenco que en cualquier otro ambiente. La mayoría me ha tratado con cariño. En realidad, es un mundo bastante acostumbrado porque en el baile hay cantidad de homosexuales.Con lo que sí sufrió fuertes críticas fue con su decisión de tener un hijo mediante gestación subrogada. Es un tema con el que hay mucho desconocimiento, que ojalá se acabé por legalizar en España. Se trata de dar vida y de ayudar a quien no puede, no de explotar a una mujer. Visité en Los Ángeles a la familia que me ayudó y tengo con ellos un vínculo maravilloso, y es igual en muchos otros casos que conozco. Y por supuesto que hay una compensación económica, porque también hay unos gastos y unos sacrificios por parte de la madre biológica. Pero no es un negocio, es una ayuda. Porque el modelo de las familias ha cambiado y los niños lo entienden, no se les hace raro. Los que convierten cualquier cosa que no sea una pareja heterosexual casada en algo extraño son los adultos, pero yo no voy a ser responsable de la ignorancia ajena. Nadie va a juzgar el amor que siento hacia mi hijo.

Source: elmundo.es