Sobrero en San Fermín y Las Ventas, murió al estrellarse

Dorado: de toro sobrero en vida a `Cid Campeador` después de morir


Sobrero en San Fermín y Las Ventas, murió al estrellarse contra una valla. Pero entonces, como con Rodrigo Díaz de Vivar, empezó su leyenda.

Reapareció inmortal en un prado navarro. Hubo fotos, caballos y llegó la policía

Se llamaba Dorado. Nació en la ganadería portuguesa de Sobral y pastaba en los campos de Barbas de Lebre. Con sólo dos años, aquel novillo de pelaje sardo y herrado a fuego con el número cuatro era todo una promesa de futuro esplendoroso. Pero no. Al crecer, su suerte dio un giro. La vida le condenaba a ser sobrero. Lo fue en San Fermín (Pamplona) en las corridas de José Escolar y Miura en 2015. Al año siguiente repitió como sobrero en Las Ventas (Madrid). Dos de las plazas más importantes de España. Y aún quedaba lo peor.
Secuencia de la `resurrección` de Dorado gracias al trabajo de los taxidermistas Javier Domínguez y Patricia Muro. Porlasrutasdeltoro.com
Un trágico final aguardaba al bello Dorado en el pueblo extremeño de Coria (Cáceres). 24 de junio de 2016. Impetuoso, el animal salió del corral durante el encierro de los célebres Sanjuanes, y en el momento en que tomó la calle principal del recorrido, Eloy González, un experimentado corredor segoviano, se le plantó delante. El toro se lanzó con todas su fuerzas hacia él, quien esperó su cercanía para, en último momento, escapar... Y así fue como Dorado se dio de bruces con la muerte. Con sus 575 kilos, no logró frenar y se chocó contra las vallas protectoras. Murió en el acto. Nunca pisó el albero.

¿Fin? En absoluto. Como el gran Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, la leyenda de Dorado empieza después de su inesperado final. Tras haber derramado sangre en aquel último encierro, ha reaparecido inmortal en los prados de Carcastillo (Navarra).

Sábado 28 de julio de 2018. Seis de la tarde. Cuatro niños que regresan de pescar en el río Aragón se encuentran de frente con el difunto Dorado. 1,60 metros. Envergadura de cuernos de 85 cm. Más vivo que nunca parece. Asustados, llaman a la Policía Foral y advierten que un toro está libre en el campo. Y publican fotos de aquel majestuoso e imponente animal de capa sarda -difuminado de colorado marrón, blanco y negro- en las redes. La noticia se difunde en el pueblo de 3.000 habitantes. La policía llega para detener al toro, pero sólo confirma de que se trata de un animal disecado. Y desmiente el bulo en Twitter e incluye la foto de un policía posando junto al bovino.

Ha corrido como la pólvora que había un toro suelto en #Carcastillo... estaba disecado, era para una sesión fotográfica. Riesgos de bulos víricos. pic.twitter.com/n39lefQ5TM

? Policía Foral-Foruzaingoa (@policiaforal_na) 28 de julio de 2018

El milagro de la resurrección de Dorado es obra de Javier Domínguez y Patricia Muro, dos entusiastas taxidermistas de Fitero (Navarra). Explican que aunque el toro murió hace dos años, no pudieron naturalizarlo en ese momento, y que su piel permaneció en una congeladora hasta este enero. Era la primera vez que se atrevían a naturalizar a un toro completo. Antes habían trabajado con cabezas -en su lista tienen al menos 150-. Entonces hicieron un molde de poliuretano, basándose en fotografías del animal en vida. Tras curtir la piel, lo forraron, y con ojos de cristal, lograron su expresión «altiva». Terminaron en marzo. Una magistral faena de 100 horas, dice Domínguez. Y cuenta a Crónica que Dorado llegó al campo gracias a Humberto Miguel Zubidía, un amigo. Quiso hacer una sesión fotográfica junto con Iris Redondo (la fotógrafa) con el toro y caballos «como si estuviera en su hábitat natural».

«Tardé 15 minutos en ir a ver a los caballos y dejé al toro allí. Cuando regresé, encontré a la Policía Foral. No creía lo que me estaba contando», explica Miguel-Zubidía lo ocurrido. «Era tan real, parecía vivo», dice el hombre, quien expondrá el toro disecado en su supermercado mientras se celebran las fiestas del pueblo, confiado en que ya no cause temor.
Javier Domínguez y Patricia Muro, con Dorado.
Domínguez y Muro conocieron de Dorado por Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez, quienes se quedaron prendados del gran animal en 2013, en uno de sus incontables viajes en pos de reses bravas. Ellos, que siempre quisieron que el toro triunfara y fuera lidiado, retrataron su vida desde que era un utrero (un toro de no más de dos años). Y explican que Dorado no tenía «hermanos de camada suficientemente grandes como él para ser lidiados en conjunto». Por eso, «tuvo que ser llevado a plazas de primera categoría en Pamplona y Madrid para ser sobrero». ¿Y ahora qué? La temporada Dorado no ha hecho más que empezar. Su próxima batalla podría ser en la pantalla grande.

Source: elmundo.es